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21 de febrero de 2023

Diez datos curiosos sobre el carnaval

De los orígenes del nombre y la celebración a las críticas sociales y vanos intentos de la Iglesia por sustituirlo. ¿Cuál es el más antiguo? ¿Cuál es el más convocante? ¿Quién se animó a prohibirlo?

Por Christian Camblor 21-02-2023 | 11:48

El Carnaval que se celebra por estos días tiene un origen milenario, aunque siempre mantuvo la impronta de festejo “anónimo” impulsado por máscaras y disfraces, que habilitaba un cuestionamiento del orden social imperante. Seguidamente, diez curiosidades de unas fiestas que se propagaron por todo el mundo.

Orígenes romanos
Sus raíces se pueden encontrar en las fiestas de Saturnalia. Un ciclo de festivales que se conecta con Saturno, el dios de la abundancia y la fertilidad. En los días de la saturnalia, era subvertido el orden social, incluso los esclavos podían comportarse como hombres libres.

El origen de la palabra
La palabra carnaval viene del latín “carnevale” o “carnem levaré” que significa quitar o abandonar la carne. Es para indicar que, al final del carnaval, comienzan los días de ayuno de la Cuaresma.

Foto: Javier Corvalán

En el medioevo: una fiesta pagana
Para el cristiano de la época medieval, el Carnaval era la representación del paganismo: el pueblo se ocultaba bajo máscaras y disfraces, se celebraban desfiles, bailes y comilonas, ardían las hogueras y… se sacrificaban animales para atraer la fortuna.

Una crítica social intrínseca
La esencia carnavalesca, favorecida por las máscaras y el anonimato que ello supone, comprende un cuestionamiento de las clases sociales. Es que, por esas horas, cualquiera puede ser cualquiera, y se supone que los espacios se confunden y no están jerarquizados. Su marca registrada son los disfraces, las máscaras y el anonimato, que permite la libertad de ser “lo que se quiera ser”.


La Iglesia intentó sustituirlo, pero terminó incluyéndolo
La milenaria institución cristiana, con el correr de los siglos, terminó aceptando este tipo de festejos, aunque bajo la condición de confesar los pecados cometidos al siguiente día. De hecho, el Carnaval empieza justo antes de la cuaresma, el período de abstinencia previo a la Semana Santa.

El de Venecia, el más antiguo de todos
Tal como lo conocemos, el de Venecia es el más antiguo del mundo, y data del siglo XI, cuando era un poderoso reino, con un comercio importante. En 1296, el senado veneciano formalizó el Carnaval en las fechas que conocemos, aunque lo curioso es que los venecianos comenzaban los festejos en diciembre…

Río de Janeiro, o mais convocante do mundo
El Carnaval de Río de Janeiro atrae a más de 5 millones de personas por año. Durante la pandemia se lo tuvo que restringir, lo que representó grandes pérdidas en materia de turismo y consumo interno. Tal es la pasión, que las escolas do samba ensayan desde meses antes. Se cuenta que Neymar, año tras año, suele “lesionarse” en el PSG para poder estar presentes unos días.

Foto: Archivo

Una mezcla muy especial
Conquistadores portugueses, pero también españoles y holandeses, llevaron la festividad al Brasil, pero se mezcló con los ritmos afro más locales, y eso dio origen a la tan característica samba, el baile típico brasileño.

Franco llegó a prohibirlo
En 1937 se emitió un decreto que prohibía la celebración del carnaval en toda España. La excusa fue la necesidad de austeridad por la guerra civil, pero se pretendía censurar el descontrol de las festividades, que podían generar críticas al gobierno, y además los individuos no podían ser identificados por las máscaras y disfraces. Después, la prohibición continuó, aunque en algunos lugares se lo disfrazó de “fiestas de invierno”. En 1948 se permitieron celebraciones “moderadas” pero sin mencionar “carnaval”. Recién en 1977, dos años después de la muerte de Franco, fueron restauradas en toda la península.

Momo, de dios griego a personaje central
En griego antiguo, Momos significa burla o culpa. Es la personificación del sarcasmo, la burla y la agudeza irónica. Era el Dios de los escritores y los poetas. Quien encarna al momo de Río de Janeiro recibe las llaves de la ciudad de manos del propio alcalde, y un premio que ronda los 10 mis dólares. Claro que, para ganar el status de Momo, hay que ganar un concurso, anterior a estas fechas.

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